INDEPENDENCIA DE HAITI

Por Convocatoria el 01-01-2026

Desde Convocatoria Segunda Independencia hacemos propias las palabras del camarada Henry Boisrolin, Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina.



 


Creemos fundamental como organización antiimperialista, anticolonialista e internacionalista homenajear, recordar y denunciar el actual genocidio que está sucediendo en la nación hermana de Haití, pionera en los procesos Independentistas de nuestra América. 


 


Alzar la voz con el pueblo haitiano, fortalecer la solidaridad y no dejarlo solo entregado a la voluntad de las potencias invasoras.


 


Larga vida y digna para el pueblo de Haití, honor y Gloria para los que derramaron su sangre por la libertad.


 


Homenajear a la revolución haitiana


 


Hay fechas en que la historia divulgada a nivel planetario por las potencias capitalistas e imperialistas, no retiene, más bien suele ignorar sin explicación alguna. Una manera, quizás, para mantener una cierta narrativa basada en una visión eurocéntrica de la historia llamada universal, y seguir engañando a buena parte de la humanidad. Entre esas fechas, señalaré para los/as lectores/as de esta nota, la del 1° de enero de 1804 como culminación victoriosa de una lucha revolucionaria en la colonia francesa de Saint-Domingue. Me refiero a la proclamación de la independencia de Haití por Jean-Jacques Dessalines, el primer Libertador de América.


En primer lugar, me disculpo ante los/as lectores/as, pues me resulta imposible en pocas páginas explicar todo el proceso conduciendo a aquel triunfo sin precedentes, como así también su trascendencia en todas sus dimensiones. Trataré, entonces, de poner acento sobre algunas de sus características fundamentales y, al mismo tiempo, precisar mis diferencias con algunos textos sobre esta parte de la historia de mi país. 


Sin duda, la revolución haitiana triunfante a partir de la batalla de Vertières, el 18 de noviembre de 1803, es un hecho histórico impensable para la historiografía occidental, blanca y racista. Pues fueron los/as esclavizados/as que vencieron en el campo de batalla y el de las ideas a los colonialistas franceses. Antes, habían derrotado también a los españoles e ingleses. Algo comprensible, ya que, para los colonizadores, los africanos secuestrados en África y sus descendientes cosificados y reducidos a animales de carga mediante la esclavitud en las colonias, no podrían elaborar estrategias y tácticas de lucha para conquistar su libertad. Ante semejante derrota y desmentida histórica, el silencio por parte de los explotadores y conquistadores surge como conducta lógica. Es lo que el historiador y antropólogo haitiano, Michel-Rolph Trouillot, llamó “Silencing the past” (Silenciando el pasado). Esto es así, porque fueron los/as propios/as esclavizados/as que supieron organizarse políticamente, militarmente, espiritualmente y culturalmente, transformarse en sujetos históricos capaces de conducir un proceso que condujo no sólo a su propia libertad y liberación, sino también a la recuperación de la dignidad humana africana pisoteada durante casi tres siglos. Es por ello, que difiero con los planteos que indican que dicho proceso revolucionario arranca con la “ceremonia” de Bois-Caïman (14/15 de agosto de 1791 y el levantamiento general de los esclavizados en el norte de la colonia exactamente una semana después). Luego hacen hincapié en los 12 años de guerra hasta la derrota del ejército de Napoleón en 1803. A mi entender, el proceso empieza con las primeras resistencias de los africanos a ser secuestrados, después durante la travesía en los barcos llamados “negreros”, y luego de ser vendidos como esclavizados en la colonia. La primera forma de resistencia heroica en la isla fue a través del cimarronaje. Esta resistencia fue posible también gracias a la solidaridad de los pocos tainos que habían sobrevivido después del genocidio perpetrado por los españoles. Este ejército francés fue enviado por el propio Napoleón con el único objetivo de restaurar la esclavitud a sangre y fuego, mediante un genocidio planificado, ya que desde 1793, merced a una lucha ejemplar conducida por Toussaint Louverture, el precursor de la independencia, no había más esclavitud en la colonia de Saint-Domingue. Cabe recordar que mediante el Tratado de Ryswick firmado en 1697, España, que había colonizado Haití desde 1492, y había cambiado su nombre por Hispañola, cedió a Francia la 1/3 parte occidental de la isla. Francia a su vez la denominó Saint-Domingue. Ahora, es importante subrayar que Toussaint había promulgado en 1801 una Constitución que era, en los hechos, la proclamación de la autonomía de la colonia con respecto a Francia. Este proceso conducido por Toussaint culminó con su detención y posterior deportación a Francia donde murió en una prisión el 7 de abril de 1803. Y Dessalines, al no quedarse únicamente en la conquista de la libertad, sino al proclamar la independencia del territorio liberado recuperando el nombre de Haití (palabra de origen taino que significa tierra montañosa), es obvio que produjo un hecho decolonial inédito para la época. Al proceder de esta manera, Haití se transformó en la primera república negra e independiente del mundo.


Teniendo en cuenta todos esos datos, es fácil entender que aquella revolución fue antiesclavista, anticolonial, antirracista, anticapitalista. Fue un proceso largo, complejo, donde la violencia revolucionaria organizada superó a la violencia reaccionaria, escribiendo así una de las páginas más gloriosas de la historia, manejando un concepto de libertad plena, diferente al de la revolución francesa. Para Dessalines, “no puede haber ningún ser humano superior a otro”, y añadía algo fundamental: “no puede haber libertad sin bienestar material para todos”. Además, desde Dessalines, pasando luego por el presidente Pétion, Haití demostró una solidaridad plena y activa para con la lucha por la liberación de todos los esclavizados en cualquier parte y por la independencia de varios países de América Latina. La historia registra la ayuda invalorable del presidente haitiano Pétion al Libertador Simón Bolívar en dos oportunidades, con armas, municiones, dinero, imprenta y voluntarios. Centenares de haitianos murieron por la independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, etc. Y, demostrando una comprensión profunda de las categorías inventadas por el sistema colonial y su rechazo al pensamiento colonial, Dessalines incluyó en la Constitución de 1805 algo muy significativo, el artículo 14 bis. Este artículo expresaba -sobre todo en relación a los soldados polacos que llegaron en 1802 acompañando a las tropas francesas con la expedición de Napoleón que pretendía restablecer la esclavitud y que durante la guerra pasaron al bando revolucionario- lo siguiente: 


“Cualquier ser humano que quiera habitar el suelo haitiano, cualquiera sea el color de su piel será conocido bajo la denominación de Negro”.


Coherente con este pensamiento decolonial revolucionario, Dessalines otorgó a los polacos la nacionalidad haitiana y les entregó tierra a algunos kilómetros de Puerto Príncipe.


Por todos esos aportes en todos los niveles, que guardan todavía vigencia, pienso que cada 1° de enero hace falta homenajear a la revolución haitiana, a la proclamación de la independencia de Haití, como una fecha imborrable para la humanidad.


                                    Henry Boisrolin


 Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina


 


27 de diciembre de 2025





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