Nuestra compañera Laura Taffetani escribió estás palabras apenas cerrando las urnas, sin que todavía se supiera cual podría ser el resultado pero con la certeza del camino a seguir independientemente del resultado:
AHORA QUE FINALIZARON LAS ELECCIONES
Ahora, que de una vez por todas han finalizado las elecciones legislativas en las que vivimos el remake renovado de candidatos y candidatas del tren fantasmagórico electoral, podremos ya afirmar con certeza que los pasillos oscuros del Congreso Nacional y las Legislaturas Provinciales representan sólo laberintos sin salida en los que gran parte del pueblo ha dejado de creer.
Ahora que el carruaje se volvió calabaza y que la imagen que nos devuelve el espejo es la de un país cada vez más saqueado y endeudado con un pueblo mucho más empobrecido aún, tendremos que admitir definitivamente que nos han declarado públicamente una guerra asumiendo que estamos completamente indefensos y desorganizados para enfrentarla.
Ahora que lo dicen sin tapujos, sabemos firmemente que vienen por profundizar el saqueo de nuestros territorios, con ley o sin ella, con decretos o de hecho, porque en realidad, cuentan con todo el poder real para hacerlo. Es decir, lo que en la jerga del mercado se diría un país atendido por sus propios dueños.
Ahora que descubrimos que en Argentina hay pueblos originarios, a los que el poder invisibilizó y cuando ya no pudo seguir haciéndolo los autopercibió extranjeros o truchos. Ahora que asistimos a su nuevo exterminio porque se encuentran ubicados en el punto justo de su mapa de saqueo, podremos revisar de una vez por todas nuestra mirada y ser parte de su resistencia, que en realidad es la nuestra: no convertir nuestro país en tierras de sacrificio.
Ahora que vimos que Scott Bessen es nuestro Ministro de Economía y el Comando Sur de los Estados Unidos nuestro ejército, en otras palabras, que volvimos a ser oficialmente colonia, está claro que habrá que retomar algo más que el Cruce de los Andes para defender nuestra bandera y lograr nuestra segunda independencia.
Ahora que vimos que los Yanquis han desembarcado totalmente en nuestras playas podremos volver a colocar el mapa de Argentina en el de Latinoamérica, reconocernos hermanos y hermanas de la lucha por la autodeterminación de los pueblos venezolano, nicaragüense y cubano a los que el Imperio no ha dejado de atacar mientras calla selectivamente el sufrimiento de los pueblos de Paraguay, Perú, El Salvador o Ecuador por poner sólo algunos ejemplos de los que siguen servilmente sus recetas, listado en el que dolorosamente debemos apuntar a nuestro pueblo que no ha dejado nunca de ser criminalizado para evitar su resistencia.
Ahora que millones de argentinos no fueron a votar o los que fueron a votar sienten el sabor amargo de haberlo hecho sin convicción, puede ser que sintamos de una vez por todas que llegó el momento de recuperar nuestras más grandes historias de lucha. Porque, aunque quisieron así decretarlo, el tiempo demostró que la historia nunca tiene fin.
No suena complejo, al menos frente a la realidad que vivimos que sí lo es. Sólo hace falta que se prenda nuestra mecha de dignidad para rescatar del olvido los mejores sueños de nuestro pueblo.
Los sueños que permitirán transformar la realidad que vivimos y dibujar un horizonte soleado para los niños y niñas que crecen en nuestras tierras y los que serán llamados a crecer en el futuro de una patria grande y soberana.
Laura Taffetani
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