ENRIQUE QUIQUE PECORARO

Por Convocatoria el 01-06-2025

Un 1.º de Junio de 1979 cae secuestrado por las Fuerzas Armadas el gran compañero oficial Montonero Enrique “Quique” Pecoraro.



 


Quique seria asesinado en su cautiverio recién en noviembre de 1979.


 


En Argentina -a veces también en otros países- tenemos la tendencia a admirar y conocer la historia y las vidas de héroes y heroínas de cientos de años atrás 


O de lugares remotos.


Y desconocer, o ningunear, o hacernos los boludos o incluso denostar a los luchadores contemporáneos en virtud del lugar donde nos paramos.


 


En algunos de sus famosos "papeles" ya Rodolfo Walsh mostraba una visión crítica sobre este tema.


 


En fin... cómo sea, uno trata de contar las historias conocidas en vivo y en directo.


Lo vivido en persona en los tiempos reales.


Por eso cuento la del gran Quique Pecoraro.


 


Cuando Quique Pecoraro llegó a Mar del Plata allá por principios de los años 70 era un "hombre grande" para los parámetros de la militancia de esos años. Tendría no más de treinta años. 


Los jóvenes de esos años, muchos de los cuales fueron luego aguerridos combatientes y cuadros Montoneros, no superaban los veinte.


 


Quique además era un reconocido profesor universitario, integrante de las famosas "Cátedras Nacionales" conducidas por otro grande como Roberto Carri.


Quique resultó ser para muchos de nosotros lo que desde un inicio esperábamos que fuera: Un compañero formador de cuadros, un padre en muchos aspectos y hasta un guía de vida personal.


 


Quique era el típico compañero de clase media que bien pudo haber elegido otra vida. No digo de burgués, pero algo menos comprometido, menos arriesgado, pero eligió ser un revolucionario con todo lo que ello implicaba.


 


Conocí a Quique cuando yo era un estudiante de Derecho en Mar del Plata, trabajaba en Entel y también integraba un "Destacamento" de las FAP. Las Fuerzas Armadas Peronistas, aquellas gloriosas estructuras que se relacionaban con la histórica Resistencia Peronista.


 


Fuimos testigos de las grandes discusiones en esa Organización, siempre guiados políticamente por Quique.


Él nos enseñó a "esperar", a no arrebatarse y tomar decisiones apresuradas.


Los contactos con Montoneros estaban muy lejos de nosotros en esos años y nuestra impaciencia ardía.


 


Mar de la plata era un torbellino entre las distintas construcciones políticas y los enfrentamientos (sangrientos en algunos casos) con la derecha y la burocracia peronista.


 


Las FAP estallaron en aquellas históricas discusiones sobre el rol de Perón y nos quedamos a la deriva buscando a los Montoneros.


Estamos hablando de 1971 aproximadamente.


 


Muchos, pero muchísimos años después, algunos sobrevivientes de esos años pudimos valorar, en toda su dimensión, lo que significó Quique en nuestras jóvenes vidas.


 


Los Montoneros finalmente llegaron a Mardel de la mano de Quique y vaya el trabajo que tuvieron para disciplinarnos, para intentar hacer cuadros políticos-militares a una banda desaforada de pendejos engreídos.


 


Fue básicamente Quique y la colaboración absoluta de Trici, aquella enfermera montonera de la que tanto hable antes, quien fue ayudando a darle forma a esa masa informe de cuasi veinteañeros.


Le costó mucho.


 


Un reconocido y prestigioso profesor universitario no dudo en embarrarse sus zapatos volanteando de noche los barrios pobres del Sur marplatense. Casa por casa.


Y luego volver al otro día, pero más temprano nuevamente casa por casa a hablar con la gente más pobre y humilde de la Ciudad.


Y así "abrimos" el primer barrio, el primer local de madera y cartón y luego otro y otro.


Y luego las reuniones de evaluación y crítica a que nos sometía.


 


Es difícil hoy, más de 40 años después de su caída, no reconocer la importancia y el valor de un cuadro como Quique.


No fue un cuadro militar, más bien todo lo contrario.


Fue un cuadro político extremadamente crítico. Muy crítico y muy pensante.


Para que los que lean esto y puedan intentar entender de lo que hablo ubicándose en ese tiempo donde se vivía y se moría rápido.


 


Quique nos enseñó a PENSAR y a CRITICAR .


Fue siempre un orgánico, crítico, pero orgánico.


Durísimo en la crítica, pero orgánico.


Sabía muy bien el valor de la Organización Revolucionaria y por lo tanto el valor de acatar las resoluciones al costo que fuera.


 


Quique nunca disputó para sí mismo, poder interno o espacios de poder para él. Los peleó para nosotros, los más jóvenes, la segunda generación de Montoneros.


Siempre intentó formarnos como cuadros y con eso tuvo suficiente.


La vida dirá si lo logró.


Es más, hasta podría decir que los mejores y más profundos aportes y consejos de Quique los recibimos fuera de los ámbitos orgánicos de Montoneros.


 


Pocas veces en mi vida pude presenciar un cuadro orgánico con tan alto poder de síntesis en analizar una realidad, incluso críticamente.


 


Quizás toda esta descripción valga poco o nada y hasta sea ninguneada o desconsiderada por muchos de los que la lean. Y es hasta comprensible si se tiene en cuenta los tiempos que hoy vivimos. Tiempos de oportunismos, de electoralismos, de carencia absoluta de Principios.


Tiempos de construcciones sin formación y de garrapiñar lo que se pueda con quien se pueda.


Y "después vemos".


 


Así y todo creo que vale la pena recordar a un cuadro inmenso como fue Quique Pecoraro.


 


Nunca me cansaré de afirmar que en la construcción de una Organización revolucionaria, es el tipo que siempre quisiera tener al lado mío. 


Aunque me tenga cagando a críticas y puteadas como Quique lo hacía (al menos) conmigo.


 


Un Quique era para cros como el Chino Celesia, Pacho Elizagaray, la Trici, Estela Dorado y tantos otros grandes de verdad que Mar del Plata dio a la Revolución y la Patria Socialista el más grande aporte que tuvieron en sus vidas de militantes.


 


Esa frase atribuida al Comandante Olmedo "los fierros pesan pero no piensan", era algo de lo que Quique no dejaba de intentar meternos en la cabeza.


Con mucho esfuerzo considerando lo cerrada que eran nuestras cabezas.


 


Su propia caída habla de la clase de compañero del que estoy hablando.


Quique cae en 1979 casi empezando los años finales de la Lucha revolucionaria contra la Dictadura, y en el marco de una operación Montonera aún muy criticada y factible de una discusión (FRATERNA) al respecto.


Habló de la famosa Contraofensiva. Operación cuestionada por propios y extraños.


 


No es momento de hablar y mucho menos criticar la Contraofensiva.


Será objeto de análisis con quienes lo pidan o soliciten.


 


Pero Quique no fue en 1979 un cuadro integrado a los grupos de la Contraofensiva.


A Quique se le encargó realizar una tarea absolutamente política y muy arriesgada.


Quique tenía como misión retomar las viejas relaciones tanto políticas como sindicales con miras a recrear un Frente Anti Dictadura.


¿Quien mejor que un cuadro como Quique para ello??


 


La Dictadura empezaba a crujir en 1979, con sus quilombos internos e internacionales.


Ese viejo Frente político de 1973 había que intentar recrearlo, y esa fue la difícil tarea a la que se comprometió Quique.


 


Me lo imagino como si lo estuviera viendo: puteando, criticando. Quizás duro contra la conducción Nacional por la Contraofensiva en Marcha.


Tarea de riesgo extremo porque tenía que dar la cara con gente jodida muchas veces.


Con organizaciones, sindicatos y partidos, (y hasta núcleos de Pymes y pequeños empresarios) que tampoco fueron muy críticos que digamos con la Dictadura y miraron para otro lado cuando nos masacraban.


 


Quique era un orgánico y los orgánicos acatamos las órdenes.


Muchos se mofaran de esto, otros no lo comprenden.


Es difícil entender el hecho de comprometer la vida o la libertad propia en tiempos de desconfianzas, dispersión y bajísimo nivel de conciencia como los que atravesamos.


 


Pero...., mal que nos pese, no existe proceso verdaderamente revolucionario en el mundo y en siglos que no sea llevado adelante con organizaciones y disciplina.


Otra cosa es la crítica y si algo le sobraba a Quique era su capacidad crítica.


 


Fue secuestrado un día 1.º de Junio de 1979 y asesinado en Noviembre del mismo año según las crónicas de investigación.


No la habrá pasado bien en su cautiverio, como es lógico.


Y puedo asegurar que ningún dato, ninguna infraestructura ni ningún compañero cayó con posterioridad a su detención porque Quique lo haya declarado.


 


Hoy no dudo en decir que pocas veces en mi vida de militante pude contar con un Quique para criticarme y formarme tanto con altura como despiadadamente.


Y más valor le doy a un Quique en tiempos de tanta carencia de crítica y autocrítica.


 


Personalmente creo que en algún lugar de la Argentina debe haber nacido uno/una o más Quiques Pecoraros, quizás ya los tengamos nosotros u otras organizaciones.


Quizás se estén formando.


Ya aparecerán, la historia siempre sabe reparar los dolores de los pueblos.


 


Eduardo Soares


El Negro 


Convocatoria SEGUNDA INDEPENDENCIA





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